La fábula de un pueblo que lo tenía todo
Publicado el 17 de junio de 2026

Carta de los lectores. El Prat al Día publica íntegramente las cartas de sus lectores sin aplicar ningún tipo de recorte ni de censura, es por ello que las opiniones expresadas pertenecen en exclusiva a sus autores.

El lector expone que el Prat fue durante años un lugar que funcionaba con sentido común, pero esa etapa se desvanece. Lo que antes eran molestias asumibles hoy se ha convertido en un desgaste diario para miles de vecinos. Entre decisiones discutibles y excusas que se repiten, el pueblo pierde aquello que lo hacía suyo. Y la realidad, cada vez más evidente, es que vivir aquí se vuelve más difícil.

Dicen que había un pueblo junto al mar donde la vida no era perfecta, pero donde las cosas funcionaban con cierto sentido común. Ese pueblo es El Prat.

Siempre hubo problemas para aparcar, nadie lo niega. Pero lo que estamos viviendo ahora ya no es un problema: es una auténtica pesadilla para miles de vecinos. Cada vez más zonas azules, menos plazas disponibles y calles modificadas sin pensar en quienes vivimos aquí y necesitamos movernos para trabajar, llevar a nuestros hijos al colegio o cuidar de nuestros mayores.

Mientras tanto, quienes gobiernan el municipio parecen vivir en una realidad paralela. Llevan años en el Ayuntamiento y ahora actúan como si acabaran de descubrir problemas que existen desde hace décadas. Hablan de la vivienda, pero los jóvenes siguen sin poder emanciparse. Hablan de soluciones, pero muchas veces presentan proyectos que están fuera del alcance de la mayoría de las familias.

También nos dicen que todo es por nuestro bien. Que las nuevas tasas son necesarias. Que la Zona de Bajas Emisiones es imprescindible. Que debemos adaptarnos. Pero la realidad es que, una vez más, quienes pagan la factura son los vecinos de siempre: los que madrugan para trabajar, los autónomos, las familias y los jubilados que ven cómo cada año tienen más obligaciones, más restricciones y más gastos.

Y mientras los problemas aumentan, la sensación de inseguridad crece en muchos barrios. Cada vez son más los vecinos que comentan situaciones que antes eran excepcionales y que ahora forman parte de las conversaciones habituales.

Lo más frustrante de todo es escuchar excusas constantes. Nunca hay responsables. Nunca se reconoce un error. Siempre es culpa de otra administración, de otra circunstancia o de otro momento. Pero gobernar consiste precisamente en tomar decisiones y asumir sus consecuencias.

Como vecino de El Prat, me preocupa ver cómo nuestro pueblo pierde poco a poco aquello que lo hacía especial. No quiero más discursos ni más campañas de propaganda. Quiero soluciones reales para los problemas reales.

Porque los vecinos no vivimos de titulares. Vivimos de la realidad. Y la realidad es que cada vez resulta más difícil aparcar, acceder a una vivienda, llegar a fin de mes y sentir que quienes gobiernan escuchan de verdad a la gente.

La pregunta ya no es qué está pasando. La pregunta es hasta cuándo vamos a conformarnos con que nos digan que todo va bien cuando cada día comprobamos que no es así.(Jordi López Gil).

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