La lectora denuncia que un grupo de personas convierte la plaza frente a Jaume Codina en un punto de fiesta nocturna, dejando desperdicios y ruidos hasta la madrugada sin que la policía intervenga.
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Durante toda la noche del 18 de julio y hasta alta madrugada, un grupo de personas incívicas —acompañadas por niños muy pequeños— estuvo reunido en un banco de la avenida Once de Septiembre, justo frente a Jaume Codina, montando una fiesta. Gritos, canciones a ritmo de guitarra, golpes y toda clase de ruidos impidieron por completo el descanso del vecindario.
Estas personas no viven aquí; se desplazan a nuestra zona para no molestar a sus propios vecinos, demostrando que no les importa en absoluto alterar la convivencia ajena. Estuvieron de fiesta hasta altas horas y, para colmo, dejaron toda la basura tirada por el suelo, a pesar de tener papeleras a pocos metros.
¿Y la policía? Pues ni está ni se la espera. Por eso estas personas pueden actuar con total impunidad, sabiendo que no habrá ninguna consecuencia. No es la primera noche que ocurre ni será la última, ya que ningún vecino se atreve a enfrentarse a ellos y se han creído los amos del lugar.
¿Será la policía capaz de bajarse del coche cuando hace la ronda —si es que la hace— para exigir que se respete el descanso vecinal? ¿O tendremos que pedir a las patrullas vecinales de Ronda Sud que amplíen su zona y lleguen hasta aquí? (AL).








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