Protestar contra quienes llevan 50 años mandando, nuevo deporte de riesgo en El Prat. La red de poder
Publicado el 22 de noviembre de 2025

Carta de los lectores . El Prat al Día publica íntegramente las cartas de sus lectores sin aplicar ningún tipo de recorte ni de censura. Es por ello que las opiniones expresadas pertenecen en exclusiva a sus autores.

Decir lo que uno piensa se ha convertido en un deporte de riesgo en este municipio cuando las opiniones incomodan a quien hoy ejerce el poder como si la plaza y el patio trasero fueran de su propiedad. Esa red de poder, casi digna de una película, parece la descripción más ajustada al clima asfixiante que padecemos quienes nos atrevemos a cuestionar su modelo, sus tasas, sus prácticas y sus silencios.

¿Qué sucede cuando se presenta un contencioso contra la nueva tasa de reciclaje? Se presiona al gremio de restauradores, se les llama y, con tono grave y paternalista, se les insinúa que se aparten de cualquier reclamación, que no se signifique. El mensaje es nítido: quien se mueva sale en la foto. Da igual que la protesta sea legítima, ciudadana y espontánea; se intenta hacer creer que está orquestada por partidos políticos, cuando en realidad sólo hay vecinos cansados de los abusos.

La red de poder no se limita a despachos y llamadas. Se extiende a los espacios cotidianos: se impide que mi mujer continúe colaborando como voluntaria en la colonia de gatos porque su compromiso social resulta demasiado visible. Se liquida el convenio con el Prat Gran Comerç, dejando a los comerciantes sin respaldo y sin margen de actuación, únicamente por no alinearse con la línea oficial.

Y ahora llega el frente digital: se activan perfiles afines y estómagos agradecidos en redes para descalificar, insultar y desacreditar cualquier manifestación ciudadana que contradiga la narrativa del poder. Su objetivo es restar peso a cualquier movimiento cívico, sembrar sospechas, intoxicar el debate y vender la idea de que todo responde a intereses partidistas, y no a la dignidad de la ciudadanía.

Todos tenemos afinidades políticas, por supuesto. Pero hay momentos en los que toca separar las cosas y admitir la autenticidad del compromiso ciudadano, ese que supera siglas y colores y que busca justicia y transparencia aunque incomode a quien tenga que incomodar. Los que resisten son señalados, aislados, ignorados por la administración y tratados como si fueran un estorbo público. Este despliegue recuerda más a los manuales de los viejos cacicazgos que a las prácticas que deberían guiar un gobierno democrático. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar este clima? El miedo y la resignación sólo fortalecen a quienes manejan los hilos. La ley, la razón y la decencia están de nuestro lado. Quienes protestan no buscan poder ni privilegios: sólo reclaman que no se vulneren nuestros derechos básicos.

La película de caciques y controles, por desgracia, nos la están imponiendo en la vida real, y sólo cabe combatirla con dignidad y voz propia. Cada vez que se nos evita participar, organizarnos o reclamar, el entramado de poder se afianza. Rebelarse es urgente, y hacerlo juntos, aún más. Yo lo tengo claro. ¿Y tú? (Jordi López Gil).


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